Las cuatro muertes

Hay cuatro formas en las que una persona puede morir, dependiendo de si es su cuerpo o su mente las que fallan. Habiendo asistido ya a todas ellas, me dispongo a hacer un breve recorrido por las cuatro.

La muerte instantánea

Es el clásico accidente cardiorespiratorio que hace que tanto mente como cuerpo se desconectan a la vez. Suele pillar por sorpresa, no hay preparación previa. Los que quedan vivos suelen sufrir una fase de negación larga y dolorosa. No hay negociación posible.

La muerte de la mente

Cada vez más frecuente en una sociedad donde somos capaces de alargar la vida de nuestro cuerpo, pero no somos capaces de proteger a nuestro cerebro de accidentes cardiovasculares. La persona se convierte en un vegetal en vida, a veces regresando a edades mentales poco acordes con su cuerpo.

Los que quedan vivos suelen sufrir una fase de ira larga y dolorosa. Ira contra la medicina que preserva el cuerpo y no la mente, ira contra sí mismos por no haber podido aprovechar el tiempo  con el ser querido. Ira por la situación que les obliga a mirar a los ojos a alguien que hace tiempo que ya no está ahí.

La muerte del cuerpo

Este tipo de muerte es con la que suele reivindicarse la eutanasia. La mente está despierta y en perfecto estado, pero el cuerpo deja de responder. Además de la frustración del superviviente de ver que va a pasar el resto de su vida como un dependiente, es capaz de ver y entender el dolor que causa a todos los que están a su alrededor. La etapa de depresión es la más larga y dolorosa en esta situación.

La transformación de la mente

Esta, por extraño que parezca a quienes no la hayan experimentado, es la más dolorosa para todos. Ver como una persona a la que has amado y apreciado desaparece detrás del velo de alguna enfermedad como el alzheimer o cualquier otra enfermedad degenerativa.

La fase de negociación no parece terminar nunca, porque por breves instantes, parece que la persona recupera su cordura y sonríes, creyendo que vuelves a tenerle delante de ti. Y de pronto vuelve a demostrar que ya no es quien conocías. Por suerte, la medicación avanza cada día más, pudiendo frenar sus efectos y haciendo de esta, la única de las muertes que es reversible.

España no es país para emprendedores

Hace tiempo que llevo dándole vueltas a la idea de montar una empresa. No aspiro a tener una megacorporación que me permita retirarme a un castillo con grifos de oro de donde sale vino, ni tampoco me sentiría cómoda dejando mi empresa en manos de especuladores después de pegar un pelotazo. Mis aspiraciones son más sencillas: me gustaría poder dedicarme a lo que me gusta, haciendo las cosas a mi manera, mientras trabajo codo con codo con una modesta plantilla a la que pueda homenajear cada fin de año con un reparto de beneficios generoso.

Después de hacer estudios de mercado, de preparar un producto para vender y de comprobar que existe una demanda de mi producto, me pongo manos a la obra. Me documento y hago cuentas. Después de hablar con amigos autónomos y empresarios y preguntar en alguna incubadora de empresas, me quedan claras tres cosas:

  1. De media, un empresario fracasa tres veces antes de triunfar con su negocio.
  2. Desde el primer día debes asumir los costes del primer año como pérdidas. Es la forma de sobrevivir el tiempo suficiente para que pueda ser rentable. Este tiempo puede variar según el tipo de negocio, pero es un punto de partida desde el que calcular tus previsiones.
  3. No pidas un crédito para abrir tu negocio, tu empresa estará endeudada desde antes de empezar y eso es sinónimo de fracaso.

El tercer punto me costó algo comprenderlo, ya que vivimos en una sociedad basada en el crédito, pero es bien sencillo: Si mi empresa fracasa, quiero poder dar carpetazo sin arrastrar deudas. Si mi empresa fracasa en los primeros meses, quiero poder montar una segunda empresa aprendiendo de los errores de la primera, sin tener que añadir a los gastos de este segundo intento la deuda del primer intento. Los créditos sólo sirven para cuando la empresa ya es estable y necesita un empujón de inversión o una mano para superar un bache.

Con estos tres puntos sobre la mesa me puse a hacer cuentas. Asumí que mi empresa sería virtual, de forma que no necesitaría correr con gastos de una oficina o una tienda física. Sólo necesitaría un servidor online sobre el que poner mi producto y enseguida empezaría a fluir el dinero. Eso debería simplificar gastos también de luz, limpieza y otras cosas mundanas.

Con un optimismo inicial, empiezo por hacer una lista de gastos que voy a tener que pagar durante el primer año. Estos son los gastos que tengo que asumir como pérdida, así que tienen que salir de mi bolsillo sin tener que pedir créditos. Tienen que salir de mis ahorros.

Lo primero de todo es establecerme un sueldo. No exactamente una nómina, pero necesitaría un dinero reservado para pagar alquiler, comida, agua y luz mientras mi empresa despega. Soy una persona ahorradora y voy a hacer un gran esfuerzo para que mi empresa salga adelante, así que pongamos unos 400€ mensuales para vivir en un piso compartido de una ciudad pequeñita. Puedo pasar sin ocio durante los primeros meses hasta que empiece a fluir el dinero, lo que tengo que hacer es centrarme en mi empresa.

Bien, hemos dicho que el único gasto que tendrá mi empresa será un servidor online. Puedo empezar con uno pequeñito, ya lo ampliaré cuando mi cartera de clientes aumente. Así que busco una oferta de 200€ anuales. Genial.

Mi empresa será virtual, pero debería guardar algo de dinero para invertir en visitar posibles clientes en persona o asistir a eventos donde me pueda dar publicidad. Pongamos otros 200€. No es mucho, pero la mayor parte de mi publicidad será online y como la haré yo misma, no necesito invertir dinero, sólo tiempo.

Veamos cuantos gastos tengo para el primer año de mi empresa: 400 x 12 + 200 + 200 = 5800€ No está mal, puedo asumirlo.

Así que me dirijo a mi burócrata más cercano a hacer oficial mi empresa. Allí me indican que me faltan algunos trámites.

Para empezar, si quiero ser empresaria tengo que ser autónoma. 264,44€ más al mes. No importa, me aprieto el cinturón y lo añado a la cuenta. También me obligan a poner una cantidad de dinero a la hora de montar mi empresa, que puedo utilizar justo después. Como tengo el dinero en mano, no me importa: el día después de montar la empresa puedo empezar a gastarlo.

Aquí el burócrata para y me ve cara de novata, así que me advierte: deberías contratar una gestoría que te lleve el papeleo. Pero yo soy terca y estoy decidida a llevar yo misma toda la administración, así tenga que pasarme las noches en vela estudiando leyes. El burócrata insiste, ya que desde enero de 2015, el IVA aplicable a las ventas va en función del país del comprador, no del vendedor y eso me obliga a conocer las leyes de cada país donde quiera vender. Aún así, me mantengo en mis trece. (Nota: esta decisión es por simplificar cálculos, pero no es en absoluto recomendable.)

El burócrata me advierte de un último punto: voy a tener que adelantar el IVA en la mayoría de mis ventas. En España tenemos la costumbre de pagar a 30, 60, 90 o incluso 180 días vista, lo que significa que pueden pasar meses antes de que reciba el dinero de mis ventas. Pero eso a Hacienda no le importa, ya que trimestralmente me va a pedir que le pague el IVA de las facturas expedidas.

Cojo aire y vuelvo a hacer el cálculo. ¿Cuánto IVA voy a tener que adelantar? ¿Cuánto necesito vender para que mi empresa sea rentable?

Empecemos por mi salario. Ya que ser emprendedor significa trabajar mucho y duro, estoy montando una empresa para poder tener un sueldo digno. Si quiero tener un sueldo de unos 1.000€, eso son 12.000€ brutos en total. Si le sumamos los gastos que paga la empresa además del bruto, eso serían unos 18.000€. De cuota de autónomo necesito 265 x 12 = 3.180€.

A lo que gane la empresa tengo que descontar los impuestos, que redondeando podemos considerar que sean un 20% del total ganado (Nota: van a ser más, estoy simplificando). Redondeando por arriba para dejar margen para imprevistos ya nos estamos colocando en los 30.000€ de facturación mínimo para sobrevivir.

En resumen, hemos dicho que para que mi empresa sea rentable, debería recaudar al año como mínimo unos 30.000€. O sea, unos 7.500€ al trimestre. Con un 21% de IVA, eso son 1.575€ más que debo adelantar cada trimestre. Y debería tener preparados al menos dos trimestres, ya que puedo tardar meses en cobrar el pago.

Recapitulemos:

  • 5.800€ de gastos básicos (salario, servidor y publicidad)
  • 3.180€ de cuota de autónomo
  • 1575 x  2 = 3.150 € de IVA adelantado por dos trimestres

En total, más de 12.000€ sólo para mantener mi empresa a flote el primer año sobreviviendo con 400€ mensuales. Si todo sale bien. Y sin pedir créditos. Y sin casi gastos de inversión (sólo los 200€ del servidor y otros 200€ para publicitarme, que es poco realista).

Seamos serios, ¿quién tiene tanto dinero ahorrado hoy en día y se puede permitir gastarlo para montar una empresa? Sobre todo, teniendo en cuenta que de media, las tres primeras empresas fracasan. Eso significa que habrá quien triunfe a la primera y a la segunda, incluso a la tercera. Pero también habrá gente que va por el quinto o el sexto intento y sólo entonces lo consigue.

¿Quién, a día de hoy, se puede permitir gastar cerca de 48.000€ de media (cuatro intentos) en poder montar una empresa?

Lo más triste es que los resultados no son ni siquiera extrapolables a otros países europeos. Porque ellos ya saben que los primeros años son los más duros y por eso reducen la cuota de autónomo o incluso la eliminan hasta que la empresa es viable. Por eso ellos simplifican o eliminan el pago del IVA a las pequeñas empresas.

Por eso sé que a este gobierno no le interesa la recuperación económica. Porque pone trabas hasta para el más emprendedor.

Ateísmo – Asimov

Soy ateo, y punto. Me tomó mucho tiempo decirlo. He sido ateo por años y años, pero de alguna manera sentía que era intelectualmente poco respetable decir que uno era ateo, porque asumía un conocimiento que no tenía. De alguna manera era mejor decir que uno era humanista o agnóstico. Finalmente decidí que soy una criatura de emoción además de razón. Emocionalmente soy ateo. No tengo evidencia para probar que Dios no existe, pero sospecho tanto que no existe que no quiero perder el tiempo.

—Isaac Asimov (“Free Inquiry”, primavera de 1982, vol. 2, nº 2, p. 9)

Rompiendo la seguridad del cerebro (2)

futuramaHace unos meses, estuvimos hablando en este mismo blog sobre la posibilidad de hackear el cerebro y poder fabricar una especie de “telepatía” a través de imágenes de la actividad cerebral.El gran @aberron acaba de publicar un artículo actualizado con los avances de esta técnica.

A este paso, lo de llevar gorritos de aluminio va a dejar de ser tontería…

Cinco cómodos pasos para arreglar España

Estoy harta de que cada vez que se critica la política en España siempre salta el listillo de turno a decir “pues si es tan fácil, hazlo tú”. Bueno, yo no tengo el poder de hacerlo, pero sí puedo explicar cómo puede hacerse de forma mucho menos violenta de como se está haciendo ahora. Y de forma mucho más racional. Y consiguiendo una recuperación más rápida.

1.- Conseguir más dinero 

El primer paso es sencillo: subir la recaudación. Pero no subiendo los impuestos, eso lo único que hace es ahogar aún más a la población, haciendo que baje la recaudación.

Actualmente el producto interior bruto de España es de 1.072.212 millones de euros. Fuente: INE. Por otro lado, el fraude fiscal está cerca del 24,6% de esta cifra. Este porcentaje es bastante más alto que en el resto de países europeos (Alemania 16%, Francia 15%, Irlanda 16%,…). El motivo es bastante obvio: desde el gobierno se protege a las grandes fortunas.[1] [2] [3] [4]

Si consiguiéramos reducir los niveles de fraude a niveles europeos (si ellos lo han conseguido, nosotros también podemos), podríamos recuperar un 10% del PIB para las arcas del estado. Incluso suponiendo que no podemos recuperarlo todo, o que el coste de investigar estas corrupciones sea alto, si tan sólo consiguiéramos recuperar un 5% del PIB, eso significaría meter en los presupuestos del estado 53.000 millones de euros extra.

¿Era realmente necesario exprimir tanto subiendo impuestos como el IVA o bajando ayudas y becas pudiendo conseguir tanto dinero de forma sencilla?

Por supuesto, si esta medida se acompaña de otras medidas racionales como terminar con el concordato de la Iglesia o reducir competencias duplicadas, podría bajarse el déficit y permitir incluso bajar algunos impuestos que ahora impiden el crecimiento, como las cuotas de autónomos. Ojo, cuando hablo de reducir competencias duplicadas no estoy hablando de aumentar o disminuir las competencias de las comunidades autónomas, tanto en un sentido como en el otro la medida sería perfectamente aplicable, aunque en mi opinión, una medida mixta (dar algunas competencias y recuperar otras) sería la opción más adecuada.

2.- Atraer más residentes

La tendencia actual mundial es a deslocalizar el puesto de trabajo. En un mundo globalizado, donde tus clientes están situados en cualquier punto del planeta, no tiene sentido forzar a tus empleados a que estén todos en el msmo sitio. La búsqueda de talento, la reducción de costes y las políticas internas de conciliación familiar están haciendo que cada vez más empresas apuesten por este modelo, en el que el trabajador no tiene por qué vivir en la misma ciudad, o siquiera el mismo país, que la empresa contratante.

En resúmen: en menos de una década habrá millones de teletrabajadores dispuestos a vivir en cualquier parte del mundo. ¿Por qué no aquí? Somos un país bonito, con montaña, playa, meseta, bosque,… Tenemos buen clima.

Nuestra industria está muy enfocada al sector servicios, sólo tendríamos que adaptar la temporalidad de este sector a un servicio más constante a lo largo de todo el año. Tenemos millones de casas vacías a las que sólo les haría falta una buena conexión a internet y unos servicos básicos de buen nivel: educación, sanidad, transporte público,… Cosa que, en cierto modo, ya tenemos (aunque se esté desmantelando privatizando en muchas partes).

No necesitamos que las empresas tengan su sede aquí (aunque estaría bien), sólo necesitamos atraer a sus trabajadores para que gasten sus sueldos en nuestro país. Eso además nos ayudaría a mejorar las exportaciones (al tener más contacto con gente de otros países) y a mejorar nuestro nivel cultural general.

A día de hoy ningún país está apostando por este modelo de atraer residentes, probablemente porque ninguno se ha dado cuenta todavía. Bien, podemos ser nosotors.

3.- Apoyar a América del Sur

Seamos realistas: España y Portugal son puerto casi imprescindible para comerciar con América.Y además compartimos una misma lengua y cultura con la mitad sur del continente Americano. Esto se ha intentado aprovechar muchas veces en cumbres iberoamericanas que no suelen llegar a ninguna acción real.

Ya es hora de tomar el control.

Convertirnos en el centro de paso de mercancias exportadas e importadas desde Europa a América es sencillo. Tenemos las infraestructuras (aeropuertos, puertos, trenes y autopistas). Sólo necesitamos hacerlo atractivo a las empresas. Simplifiquémosles el papeleo, invirtamos en hacerles ver que somos el punto de partida ideal para importar y exportar. Porque lo somos.

Además de convertirnos en puente entre empresas europeas y americanas, nuestra posición geográfica es ideal para exportar nosotros mismos, con nuestras empresas nacionales, más allá del charco. as grandes empresas sólo se verán atraídas por bajadas de impuestos o exenciones fiscales. Independientemente de que se pueda estudiar esto, podemos ayudar a nuestras PYMES a exportar a América del Sur. No hay barrera con el idioma, la única barrera real es poder transportar la mercancia y el asesoramiento legal para conocer las leyes locales del país destino.

Si el asesoramiento legal se hace de forma conjunta, los costes se abaratan. Si el transporte también se hace de forma conjunta, se puede simplificar y abaratar también los precios finales del producto a exportar. Fletar un avión entre varias empresas es siempre más barato que enviar los paquetes de forma independiente. Y más ecológico, ya de paso.

El Estado no tendría ni que pagar el transporte o el asesoramiento en sí, bastaría con crear oficinas (virtuales o físicas) donde las PYMES puedan ponerse en contacto con otras PYMES para aunar esfuerzos. El desarrollo de guías o manuales para exportar genéricamente a cada país también sería bastante útil, ya que permitiría a los empresarios poder empezar a hacer cálculos de lo que les costaría exportar sin necesidad de costosos estudios de mercado (que tendrán que hacer posteriormente, con más datos en la mano).

4.- Invertir en I+D

¿Qué se puede decir que no se haya dicho ya? [1] [2] [3] Necesitamos trabajos cualificados, que mejoren nuestra vida. Mejores medicinas, mejor tecnología y mejores servicios.Necesitamos cuidar nuestros recursos naturales, necesitamos mejorar la eficiencia de las energías alternativas. Necesitamos exportar y para eso necesitamos algo que los demás no puedan ofrecer.

Incluso para mantener una buena oferta en turismo hay que invertir en innovación. Cualquier tipo de recorte sobre el presupuesto en I+D debería ser considerado traición a la patria.

5.- ¡Profit!

Realmente son cuatro pasos, este último paso se limitaría a mantener los cuatro pasos anteriores a lo largo del tiempo. Dejemos de pensar a cuatro y ocho años. Pensemos al menos con una década de vista. Pensemos en construir una economía fuerte que garantice nuestras pensiones. Pensemos en el futuro.

25 de diciembre, aniversario de cumpleaños

En un día como hoy, hace muchos muchos años, nació un joven que revolucionaría no sólo nuestra forma de ver y entender el mundo, sino nuestra misma forma de vivir, todo nuestro mundo. Hoy somos lo que somos porque él nos hizo avanzar, porque nos abrió los ojos, porque consiguió que evolucionáramos como sociedad.

Hijo de gente humilde, no llegó a conocer a su verdadero padre en vida. Fue pionero en tratamiento de líquidos (casi mago, alguno de su época podría decir), pero sobre todo quiso que volviéramos a mirar al cielo, a las estrellas y a todo lo que habita allá arriba. Tuvo muchos enemigos, pero de entre todos destaca aquel que lo traicionó, aquel amigo cercano que quiso utilizar su fama para mejorar su estatus.

No sé cómo puedo ser visto por el mundo, pero en mi opinión, me he comportado como un niño que juega al borde del mar, y que se divierte buscando de cuando en cuando una piedra más pulida y una concha más bonita de lo normal, mientras que el gran océano de la verdad se exponía ante mí completamente desconocido.

Feliz cumpleaños, Sir Isaac Newton. Gracias.

El sistema insostenible

Erich Fromm tenía razón. Somos seres egoístas, solitarios y tenemos una autoestima tan baja que la mayoría de nosotros cree que un mundo igualitario es una utopía. No es un anacronismo, no es una herencia maldita de ninguna dictadura. Es un hecho.

Es increíble el incremento de parejas donde uno de los dos tiene una posición claramente dominante mientras el otro simplemente se deja arrastrar por los deseos del dominante. La raíz del maltrato. La raíz de muchos más problemas. Y ya no se esconden, ya no queda la mujer (o el hombre) en casa con la pata quebrada. Ahora lucen orgullosos sus heridas de guerra y sometimiento, como si ser sometido fuese señal unívoca de amor.

No estamos preparados para una relación de iguales. No sabemos cómo tratar al otro. Es un extraño, un ser alienado con el que no sabemos comunicarnos. Vivimos en un egoísta solipsismo virtual que nos impide darnos cuenta de la realidad más básica: todos estamos igual de solos.

“¿Cual será el secreto para mantener una relación sana durante tanto tiempo?”

“La comunicación. Saber que el otro no hace las cosas para joderte. Confianza mutua.”

Utopía.”

“Otra vez”

Por eso no funciona este sistema capitalista en el que las empresas sólo valoran a sus empleados cuando estos lanzan el órdago de que otra empresa les ofrece algo mejor. Por eso los empleados están más preocupados de que su empresa quiera sustituirles por otro, en vez de centrarse en la solidaridad obrera. Por eso nada funciona como debería. Por eso la teoría es errónea.

¿En serio necesitamos que nos amenace alguien de fuera para poder entenderlo?

Dame lo que me  corresponde, sin esperar a que yo te lo pida, y yo me centraré en hacer mi parte lo mejor posible, sin distracciones. Sin buscarte el mal. ¿Nadie entiende este concepto tan simple? Tuvo que venir alguien de una realidad paralela a explicarnos teoría de juegos y el dilema del prisionero. Y no le creíamos. No estábamos preparados para creerle. Seguimos sin aplicar su conocimiento.

Así que seguimos adelante sin darnos cuenta de que cada vez que nos pisoteamos unos a otros, estamos dando ventaja a los que saben aprovecharse de la situación. Seguimos sin querer escuchar lo que el otro tiene que decirnos, que no es más que un reflejo de nuestros propios pensamientos.

https://www.youtube.com/watch?v=KRzMtlZjXpU