Whatever happened, happened

Desafiando el futuro
Desafiando el futuro

Muchos personajes de ficción se preguntan en algún momento de sus ajetreadas vidas hasta qué punto estaban predestinados a hacer lo que debían hacer. Es una pregunta muy común entre superhéroes y protagonistas “por casualidad”. En el fondo todos sabemos que la historia estaba escrita así queriendo, para que nosotros, el espectador, nos sintamos identificados con ese personaje que encontró su historia sin buscarla. Es parte del guión. El personaje es así porque los guionistas así lo quisieron. Si el personaje no fuese tan casual y tuviera que forzar su historia, dejaría de ser tan interesante.

En la vida real pasa más o menos lo mismo. Nuestras vidas son como guiones de una película donde nosotros somos los protagonistas. Pero la pregunta es, ¿existe un guionista que escribe nuestras vidas? ¿O es sólo producto del azar? ¿Está escrito el destino? ¿Somos marionetas en el gran teatro del mundo?

¿Está el camino predefinido?
¿Está el camino predefinido?

Al igual que en el protagonista de una película, nosotros no podemos ver el futuro. Si pudiéramos saber qué nos depara el futuro, tendríamos el poder para cambiarlo, y eso haría que el futuro que vimos no sea realmente nuestro futuro. Podríamos basarnos en la hipótesis de que aunque pudiéramos ver el futuro, no seríamos capaces de modificarlo. O que, precisamente esos intentos de modificarlo, sean los que lleven a ese futuro. Que el futuro que vimos ya tenía en cuenta nuestros intentos por cambiar el destino.

Estas hipótesis suelen fallar en la base, pudiendo dividir los razonamientos en los siguientes puntos:

  • El futuro que vemos es demasiado borroso como para poder entrar en detalles.

En este caso podría ocurrir que hagamos lo que hagamos, no afecte a este futuro general y poco definido. No sabemos la forma en la que se desarrollará, nuestros actos podrían estar encaminado a ese futuro sin que seamos conscientes. Es demasiado vago.

Pero esto y no haber visto el futuro es más o menos lo mismo, porque hay tan poco nivel de detalle que no nos aporta nada. Podríamos decir que somos mortales, eso define que en un futuro, vamos a morir. Pero no nos avisa de cuando ni de cómo, no nos dice nada relevante de nuestro futuro, aunque sea cierto.

  • El futuro que vemos entra en detalles.

Si sabemos un detalle concreto, uno sólo, podríamos actuar de forma que este detalle no ocurriera de la forma que sabemos que tiene que ocurrir. Ergo no era nuestro futuro real. Hemos llegado a una paradoja: lo que se suponía que tenía que ocurrir, no ocurrió.

Podría ocurrir que aunque supiéramos el detalle, no pudiéramos hacer nada para impedirlo. En la película Matrix tenemos el caso del jarrón que Neo empuja sobresaltado cuando el Oráculo le dice que no se preocupe por el jarrón. El Oráculo sabía que el jarrón se rompería, pero no hizo nada por evitarlo. Quizás no podía, de una forma o de otra, el jarrón habría acabado roto.

La lógica nos dice que si pudiéramos saber el futuro con el suficiente nivel de detalle como para que pudiéramos cambiarlo, éste no sería nuestro futuro real. Es decir, que es imposible saber el futuro con el suficiente nivel de detalle.

  • El futuro que vemos es el futuro por defecto, modificable

Esta es una variante del anterior caso. Supongamos que podemos saber cual es el futuro por defecto, el futuro que ocurriría si no hacemos nada por cambiarlo.

Este razonamiento es un poco más complejo, ya que entramos en las subjetividades sobre cómo comprobar si realmente eso hubiera ocurrido si no hubiéramos hecho nada o si realmente nuestro comportamiento fue tan decisivo. Pero supongamos que realmente podemos saber que eso hubiera ocurrido si no hubiéramos hecho nada.

Esto implicaría que tenemos el poder de modificar el futuro por defecto. Que este futuro, dependiente de tantas variables, sólo será así si no hacemos nada por cambiarlo.

Supongamos dos personas, A y B, que tienen conocimiento de dos sucesos futuros, A’ y B’. Podría ocurrir que A modificase A’ de forma que afectase a B’. Sabemos que A tiene el poder de cambiar el futuro predefinido y que, por muy distantes que sean A’ y B’, siempre hay una forma de afectarse mutuamente (por la teoría del efecto mariposa). De esta forma, aún sin conocer B’ y sin que B hiciese nada por cambiarlo, el futuro B’ sería modificado.

Podríamos decir que A modificó B’ porque todos podemos modificar el futuro aún sin conocerlo, pero entonces sería falso que ese sea el futuro por defecto sólo modificable si lo conoces, porque A no sabía nada de B’.

Es decir, para que este supuesto fuese posible, sólo podría conocerse un hecho futuro en cada momento. De todas formas, volviendo al efecto mariposa, al modificar este hecho conocido, afectaríamos al resto del futuro, que teóricamente no podíamos modificar porque no conocíamos.

La lógica nos dice que si pudiéramos saber el futuro con el suficiente nivel de detalle como para que pudiéramos cambiarlo, éste no sería nuestro futuro real. Es decir, que es imposible saber el futuro con el suficiente nivel de detalle.

¿Y si, a pesar de todo, existe el destino?

¿Está realmente escrito el futuro?
¿Está realmente escrito el futuro?

Pero eso no significa que el futuro no esté escrito. Podría existir un futuro escrito (destino) pero que no lo conocemos.

¿Cuál es la diferencia entre un futuro desconocido ya escrito y no tener un destino definido? ¿Nuestro comportamiento variaría?

Como le dijo el Oráculo a Neo en Matrix: “Lo que de verdad hará que luego te devanes los sesos será… ¿lo habrías roto si yo no te hubiera dicho nada?

Si el futuro estuviese escrito, debería estar escrito en algún lugar inalcanzable para los seres que vivimos ese futuro, ya que si fuéramos capaces de leerlo, dejaría de ser nuestro futuro. Dejando de lado creencias místicas, no existe ningún lugar inalcanzable en el universo, por lo que el futuro no puede estar escrito.

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