La Metamorfosis de Kafka

Me he iniciado en Kafka con su novela corta. Probablemente tenga muchas otras lecturas, pero esta primera sensación me ha dejado la suficiente huella como para querer comentarla. La lectura de La Metamorfosis me ha dejado un sabor amargo, de desazón, como cuando los coches se apartan amablemente para dejar pasar a una ambulancia y sin embargo ves que tras ella se lanza un egoísta que sólo quiere seguir su estela.

Entiendo perfectamente las reacciones del protagonista. La primera, cuando intenta disimular sus problemas centrándose en el día a día, buscando cobijo en la monotonía. Y entiendo sus reacciones posteriores, su depresión y su frustración. Me parecen la forma más natural de enfrentarse a su nueva situación, casi la única que tiene.

Sin embargo no logro entender el comportamiento de su familia. Dejando de lado el horror inicial que casi nadie podría reprimir, me decepciona sobremanera el hecho de que en ningún momento intenten establecer un contacto. Pero lo que más me frustra es que soy capaz de reconocer en ese comportamiento a muchas de las personas que conozco (por no decir la mayoría).

Quizás sea por mi educación del S.XXI, por mi afán científico, pero yo no hubiera dejado pasar los días sin intentar alguna forma de comunicación. Incluso el más basto “un golpe sí, dos no” hubiera bastado para que Greg pudiera comunicarse mediante sus patas. O si el lenguaje se hubiera perdido también en dirección a Greg, siempre podrían quedar otro tipo de lenguajes, más básicos:  la escritura, la música, la mímica,… Si ellos no podían, la ayuda de científicos o médicos podría haber sido útil, aunque sólo fuera para intentar comprender lo que ocurrió.

Pero es que aunque todo eso hubiese fallado, aunque no se hubiera podido reestablecer ni la más básica comunicación, si un ser querido se encuentra en esa situación y parece condenado a permanecer en ella, yo no hubiera podido dejarle de lado. ¿No hablan las personas con sus mascotas, aún sabiendo que difícilmente van a reconocer nada más allá del tono de la voz? ¿No hay jardineros que le cantan a sus plantas para que crezcan más fuertes? El dejar abandonado a Greg me parece de una crueldad casi inexplicable, sólo superada por el alivio final.

Lo que me decepciona no es la falta de amor de los personajes, sino que reconozco esa misma falta demasiado a menudo en nuestro entorno.