Descartes, El Discurso del Método, Tercera Parte

“Es verdad muy cierta que, cuando no está en nuestro poder discernir las opiniones más verdaderas, debemos seguir las más probables; e incluso que aunque no encontremos mayor probabilidad en unas que en otras debemos, no obstante, decidirnos por algunas y considerarlas después no ya como dudosas, en cuanto referidas a la práctica, sino como muy verdaderas y muy seguras, debido a que la razón que nos ha hecho decidirnos por ellas lo es. Y eso bastó desde entonces para librarme de todos los arrepentimientos y remordimientos que suelen agitar las conciencias de esos espíritus débiles y vacilantes que se dejan ir, inconscientemente, a practicar como buenas cosas que luego juzgan malas.”