Lutero

“Ellos tienen bajo su vigilancia todos los bienes y practican sin disimulo todos los engaños que han sido mencionados; suben y bajan los precios según su gusto, y oprimen y arruinan a todos los pequeños comerciantes, al modo como el lucio come los pececillos, justamente como si fueran señores de las criaturas de Dios y no tuvieran obligación de prestar obediencia a todas las leyes de la fe y el amor.”

Lutero en 1524, Sobre el comercio y la usura

“Estas palabras de Lutero habrían podido escribirse hoy. El miedo y la ira de la clase media contra los ricos monopolistas durante los siglos XV y XVI, son similares en muchos aspectos al sentimiento que caracteriza la actitud de la clase media contra los monopolistas y los poderosos capitalistas de nuestra época.”

Erich Fromm en 1947, El miedo a la libertad

Esquizofrenia, o la ruptura del cerebro

En el artículo anterior comentábamos sobre la conciencia y el subconsciente, cómo nuestra mente en verdad se divide en parcelas, cada una ocupándose de una tarea específica. Aunque tengamos la impresión de que nosotros (lo que llamamos el “yo”) organiza y dirige todo lo que hacemos, bajo esa capa de conciencia tenemos al subconsciente, que toma sus propias decisiones y te manipula para que tomes la mejor decisión.

Al igual que nos centramos en la psicopatía, ahora nos centraremos en la esquizofrenia, una condición mental que comunmente resumimos como locura. El esquizofrénico parece vivir en un mundo paralelo, donde suceden cosas que sólo él parece ver (alucinaciones, sobre todo auditivas). Su comportamiento es errático y desordenado, como si no fuera muy consciente de lo que está haciendo. Sus pensamientos son caóticos, van saltando de tema en tema sin ningún tipo de orden aparente.

Para meternos en la mente de un esquizofrénico, podemos utilizar la música compuesta por Graham March, quien plasmó en sus composiciones la misma sensación que experimentaba en su cerebro. El mismo caos y desorden. O como el mismo lo definía:

“It’s like, 200 hundred channels of Television all on at once and you can’t turn them off, nothing but unwanted noise and thoughts.”

“Es como 200 canales de televisión, todos encendidos a la vez, y no puedes apagarlos, sólo hay ruido molesto y pensamientos.”

La causa de la esquizofrenia no está nada clara, al menos a nivel biológico y químico. Se sabe que existen genes que aumentan la probabilidad de que se sufra esquizofrenia, pero no se sabe cómo afectan estos genes ni exactamente en qué consiste la esquizofrenia. Hay muchos estudios que relacionan el origen de la esquizofrenia con múltiples causas (enfermedad en el útero materno, infección inmediatamente posterior al nacimiento, causas ambientales que desencadenan la enfermedad, estrés, drogas,…) Pero, realmente, nadie ha encontrado una guía universal para explicar la esquizofrenia.

Lo que sí se sabe es que la esquizofrenia tiene un efecto como de dividir la mente en diferentes sub-mentes que funcionan de forma independiente. Es como si el cerebro dejase de trabajar de forma secuencial y empezase a trabajar de forma paralela, teniendo varios procesos a la vez.

Cuando el esquizofrénico oye voces, realmente lo que está oyendo son sus propios pensamientos. No los reconoce como tales porque su “yo”, su “conciencia”, el que está oyéndolos, no es el mismo trozo de cerebro que está pensándolo. Por tanto, lo reconoce como una voz externa a sí mismo, pero una voz que sólo él puede oir. Y esas voces parecen conocerle muy bien, parecen estar vigilándole, diciéndole lo que tiene que hacer, dándole consejos. No es raro por tanto que acabe desarrollando paranoias y manías persecutorias.

En algunos casos la esquizofrenia puede llevar a episodios en los que el individuo se quedacatatónico, inmóvil o casi inmóvil, sin el control de su propio cuerpo, sufriendo espasmos y a veces incluso diciendo cosas sin sentido. ¿Podría ser que tomase el control una parte del cerebro diferente a la que lo toma normalmente? ¿Una lucha entre sub-mentes por ver quién se lleva el control final? Quién sabe, pero las religiones se aprovechan de estos casos, al igual que de la epilepsia, haciéndolos pasar por posesiones y bendiciones divinas.

En cualquier caso, aún queda mucho por investigar en este campo.