Las cuatro muertes

Hay cuatro formas en las que una persona puede morir, dependiendo de si es su cuerpo o su mente las que fallan. Habiendo asistido ya a todas ellas, me dispongo a hacer un breve recorrido por las cuatro.

La muerte instantánea

Es el clásico accidente cardiorespiratorio que hace que tanto mente como cuerpo se desconectan a la vez. Suele pillar por sorpresa, no hay preparación previa. Los que quedan vivos suelen sufrir una fase de negación larga y dolorosa. No hay negociación posible.

La muerte de la mente

Cada vez más frecuente en una sociedad donde somos capaces de alargar la vida de nuestro cuerpo, pero no somos capaces de proteger a nuestro cerebro de accidentes cardiovasculares. La persona se convierte en un vegetal en vida, a veces regresando a edades mentales poco acordes con su cuerpo.

Los que quedan vivos suelen sufrir una fase de ira larga y dolorosa. Ira contra la medicina que preserva el cuerpo y no la mente, ira contra sí mismos por no haber podido aprovechar el tiempo  con el ser querido. Ira por la situación que les obliga a mirar a los ojos a alguien que hace tiempo que ya no está ahí.

La muerte del cuerpo

Este tipo de muerte es con la que suele reivindicarse la eutanasia. La mente está despierta y en perfecto estado, pero el cuerpo deja de responder. Además de la frustración del superviviente de ver que va a pasar el resto de su vida como un dependiente, es capaz de ver y entender el dolor que causa a todos los que están a su alrededor. La etapa de depresión es la más larga y dolorosa en esta situación.

La transformación de la mente

Esta, por extraño que parezca a quienes no la hayan experimentado, es la más dolorosa para todos. Ver como una persona a la que has amado y apreciado desaparece detrás del velo de alguna enfermedad como el alzheimer o cualquier otra enfermedad degenerativa.

La fase de negociación no parece terminar nunca, porque por breves instantes, parece que la persona recupera su cordura y sonríes, creyendo que vuelves a tenerle delante de ti. Y de pronto vuelve a demostrar que ya no es quien conocías. Por suerte, la medicación avanza cada día más, pudiendo frenar sus efectos y haciendo de esta, la única de las muertes que es reversible.