Descartes, El Discurso del Método, Tercera Parte

“Es verdad muy cierta que, cuando no está en nuestro poder discernir las opiniones más verdaderas, debemos seguir las más probables; e incluso que aunque no encontremos mayor probabilidad en unas que en otras debemos, no obstante, decidirnos por algunas y considerarlas después no ya como dudosas, en cuanto referidas a la práctica, sino como muy verdaderas y muy seguras, debido a que la razón que nos ha hecho decidirnos por ellas lo es. Y eso bastó desde entonces para librarme de todos los arrepentimientos y remordimientos que suelen agitar las conciencias de esos espíritus débiles y vacilantes que se dejan ir, inconscientemente, a practicar como buenas cosas que luego juzgan malas.”

Descartes, El Discurso del Método, Segunda Parte

“Más, como hombre que camina solo y en las tinieblas, me decidí a caminar tan lentamente y a poner tanta circunspección en todo, que, aunque avanzara  solo muy poco, al menos me libraría mucho de caer. No quise siquiera comenzar rechazando completamente ninguna de las opiniones que antaño habían podido deslizar en mi espíritu sin haber sido introducidas por la razón, hasta después de pasar tiempo suficiente haciendo el proyecto de la obra que emprendía, y buscando el verdadero método para alcanzar el conocimiento de todas las cosas de que mi espíritu fuera capaz.”

Ironía (John Locke)

“Concedo fácilmente que existe gran número de opiniones que son recibidas y adoptadas como primeros e incuestionables principios por hombres de países, educación y temperamento diferentes, aunque muchas, debido a su absurdidad y también a su oposición, es imposible que sean verdaderas. Sin embargo, todas estas proposiciones, tan lejanas de la razón, son tan sagradas en una parte u otra que incluso hombres de buen entendimiento en otros asuntos se desprenderían de sus vidas y de cuanto les es más querido antes que dudar de su verdad…”

John Locke, creyente en dios, Ensayo sobre el entendimiento humano, Libro I