Indemostrable no es equivalente a verdad absoluta

Supongo que mis lectores ya conocerán esta clásica cita de Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios:

“En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca.”
Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
– Enséñemelo –me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
– ¿Dónde está el dragón? –me pregunta.
– Oh, está aquí –contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
– Buena idea –replico-, pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un detector infrarrojo para detectar el fuego invisible.
– Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con aerosol el dragón para hacerlo visible.
– Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente?. Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe?. Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Aunque de siempre se han utilizado analogías de este estilo, la natural pedagogía de Carl Sagan sin duda supera al resto de ejemplos:

En la tetera de Russell (1952), se utiliza una tetera espacial que gira alrededor del Sol, justo en el lado contrario de la Tierra. De esta forma nunca nos la hemos cruzado ni hemos tenido forma de verla (habría que enviar una sonda espacial a fotografiarla para demostrarlo). Por muy absurdo que sea, ¿puedes demostrarme, aquí y ahora, que no existe?

URI/UPI

Más moderno y de la mano del Monstruo Espaguetti Volador también nos encontramos al Unicornio Rosa Invisible. Este unicornio, al igual que el dragón en el garaje, es indetectable. Pero real, claro.

Aunque ampliamente utilizados en las discusiones acerca de la religión, el agnosticismo y el ateísmo, creo que la importancia de estos conceptos es aún mayor en las discusiones frente a qué es la ciencia y qué es pseudociencia.

Tener una buena base de este tipo de razonamientos rápidos nos pueden ayudar en muchas situaciones donde alguna de las partes se niega a razonar, donde razonar no significa necesariamente que esté de acuerdo con nuestras ideas, obviamente.

Os dejo también este esquema preparado por RinzeWind (original de Atheismresource.com) para detectar debates vacíos y pre-fabricados y ahorrarnos un valiosísimo tiempo.