Is this the real life? Is this just fantasy?

Existen personas que recuerdan todo lo que sueñan y personas que despiertan cada mañana con un vacío temporal. Y también existen personas que son capaces de tener conciencia mientras sueñan, de forma que están “despiertas” durante su sueño. A esto se le llama tener un sueño lúcido.

La primera vez que tienes un sueño lúcido sorprende lo real que te parece. Puedes estar soñando con unicornios voladores en una pista de patinaje de golosina que para tí eso es perfectamente real. Puedes tocarlo, saborearlo, sentir frío y calor, sentir dolor o miedo. Normalmente tardarás varios sueños lúcidos en ser capaz de controlar los elementos, pero es posible, con cierta constancia y entrenamiento.

Pero a veces antes de ser consciente de que es un sueño, la persona experimenta un sueño extremadamente real, tan real que no es capaz de decidir si está soñando o no.

Mira a tu alrededor. ¿Hay algo fuera de su sitio? Eso suele indicar que lo que estás viendo es producto de la imaginación de tu cerebro. Pero que no veas o escuches nada extraño no significa que esté todo en orden. De hecho, que veas o escuches algo fuera de lo normal, tampoco significa que estés soñando. ¿Sabías que existen motivos por los que personas perfectamente sanas y cuerdas puedan experimentar alteraciones de la realidad? Desde la típica manchita flotante de un coágulo en el ojo hasta personas perfectamente normmales sentadas en tu salón, como explican en esta sorprendente charla TED:

¿Recuerdas cómo llegaste aquí? Bueno, puedes tener amnesia o estar bajo la influencia de drogas. No necesariamente has tenido que tomarlas conscientemente, no puedes descartar nunca esa posiblidad. De hecho, podría pasarte que hubieras sufrido algún tipo de accidente del que ahora no recuerdas nada (amnesia, shock) y que tuviera efectos sobre tu percepción.

El siguiente vídeo habla de diferentes casos en los que el cerebro deja de ser un referente fiable para procesar tus sentidos. Concretamente, alrededor del minuto 9 habla de los miembros fantasma. Personas que han sufrido accidentes o, incluso, han perdido algún brazo o pierna, son capaces de sentir que siguen teniéndolos, moviéndolos y tocando objetos. Los subtítulos automáticos no so demasiado buenos dado que el ponente no es hablante nativo, pero la parte interesante de la charla puede seguirse sin problemas:

Entonces, ¿es posible estar seguros de que lo que estamos percibiendo es real? ¿Podemos fiarnos de nuestros sentidos?

Indemostrable no es equivalente a verdad absoluta

Supongo que mis lectores ya conocerán esta clásica cita de Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios:

“En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca.”
Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!
– Enséñemelo –me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
– ¿Dónde está el dragón? –me pregunta.
– Oh, está aquí –contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
– Buena idea –replico-, pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un detector infrarrojo para detectar el fuego invisible.
– Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con aerosol el dragón para hacerlo visible.
– Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente?. Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe?. Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Aunque de siempre se han utilizado analogías de este estilo, la natural pedagogía de Carl Sagan sin duda supera al resto de ejemplos:

En la tetera de Russell (1952), se utiliza una tetera espacial que gira alrededor del Sol, justo en el lado contrario de la Tierra. De esta forma nunca nos la hemos cruzado ni hemos tenido forma de verla (habría que enviar una sonda espacial a fotografiarla para demostrarlo). Por muy absurdo que sea, ¿puedes demostrarme, aquí y ahora, que no existe?

URI/UPI

Más moderno y de la mano del Monstruo Espaguetti Volador también nos encontramos al Unicornio Rosa Invisible. Este unicornio, al igual que el dragón en el garaje, es indetectable. Pero real, claro.

Aunque ampliamente utilizados en las discusiones acerca de la religión, el agnosticismo y el ateísmo, creo que la importancia de estos conceptos es aún mayor en las discusiones frente a qué es la ciencia y qué es pseudociencia.

Tener una buena base de este tipo de razonamientos rápidos nos pueden ayudar en muchas situaciones donde alguna de las partes se niega a razonar, donde razonar no significa necesariamente que esté de acuerdo con nuestras ideas, obviamente.

Os dejo también este esquema preparado por RinzeWind (original de Atheismresource.com) para detectar debates vacíos y pre-fabricados y ahorrarnos un valiosísimo tiempo.

Whatever happened, happened

Desafiando el futuro
Desafiando el futuro

Muchos personajes de ficción se preguntan en algún momento de sus ajetreadas vidas hasta qué punto estaban predestinados a hacer lo que debían hacer. Es una pregunta muy común entre superhéroes y protagonistas “por casualidad”. En el fondo todos sabemos que la historia estaba escrita así queriendo, para que nosotros, el espectador, nos sintamos identificados con ese personaje que encontró su historia sin buscarla. Es parte del guión. El personaje es así porque los guionistas así lo quisieron. Si el personaje no fuese tan casual y tuviera que forzar su historia, dejaría de ser tan interesante.

En la vida real pasa más o menos lo mismo. Nuestras vidas son como guiones de una película donde nosotros somos los protagonistas. Pero la pregunta es, ¿existe un guionista que escribe nuestras vidas? ¿O es sólo producto del azar? ¿Está escrito el destino? ¿Somos marionetas en el gran teatro del mundo?

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El origen del conocimiento

Escoge una palabra cualquiera del diccionario. Busca su definición. Ahora escoge una palabra cualquiera de su definición y búscala también. Si sigues este proceso recursiva e infinitamente, eventualmente volverás a una de las palabras que ya habías buscado. Esto es porque los idiomas no son autocontenidos: no puedes definir completamente un idioma sólo usando este mismo idioma. No puedes aprender un idioma nuevo sólo con un diccionario. Necesitas referencias externas para poder comprenderlo.

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