España no es país para emprendedores

Hace tiempo que llevo dándole vueltas a la idea de montar una empresa. No aspiro a tener una megacorporación que me permita retirarme a un castillo con grifos de oro de donde sale vino, ni tampoco me sentiría cómoda dejando mi empresa en manos de especuladores después de pegar un pelotazo. Mis aspiraciones son más sencillas: me gustaría poder dedicarme a lo que me gusta, haciendo las cosas a mi manera, mientras trabajo codo con codo con una modesta plantilla a la que pueda homenajear cada fin de año con un reparto de beneficios generoso.

Después de hacer estudios de mercado, de preparar un producto para vender y de comprobar que existe una demanda de mi producto, me pongo manos a la obra. Me documento y hago cuentas. Después de hablar con amigos autónomos y empresarios y preguntar en alguna incubadora de empresas, me quedan claras tres cosas:

  1. De media, un empresario fracasa tres veces antes de triunfar con su negocio.
  2. Desde el primer día debes asumir los costes del primer año como pérdidas. Es la forma de sobrevivir el tiempo suficiente para que pueda ser rentable. Este tiempo puede variar según el tipo de negocio, pero es un punto de partida desde el que calcular tus previsiones.
  3. No pidas un crédito para abrir tu negocio, tu empresa estará endeudada desde antes de empezar y eso es sinónimo de fracaso.

El tercer punto me costó algo comprenderlo, ya que vivimos en una sociedad basada en el crédito, pero es bien sencillo: Si mi empresa fracasa, quiero poder dar carpetazo sin arrastrar deudas. Si mi empresa fracasa en los primeros meses, quiero poder montar una segunda empresa aprendiendo de los errores de la primera, sin tener que añadir a los gastos de este segundo intento la deuda del primer intento. Los créditos sólo sirven para cuando la empresa ya es estable y necesita un empujón de inversión o una mano para superar un bache.

Con estos tres puntos sobre la mesa me puse a hacer cuentas. Asumí que mi empresa sería virtual, de forma que no necesitaría correr con gastos de una oficina o una tienda física. Sólo necesitaría un servidor online sobre el que poner mi producto y enseguida empezaría a fluir el dinero. Eso debería simplificar gastos también de luz, limpieza y otras cosas mundanas.

Con un optimismo inicial, empiezo por hacer una lista de gastos que voy a tener que pagar durante el primer año. Estos son los gastos que tengo que asumir como pérdida, así que tienen que salir de mi bolsillo sin tener que pedir créditos. Tienen que salir de mis ahorros.

Lo primero de todo es establecerme un sueldo. No exactamente una nómina, pero necesitaría un dinero reservado para pagar alquiler, comida, agua y luz mientras mi empresa despega. Soy una persona ahorradora y voy a hacer un gran esfuerzo para que mi empresa salga adelante, así que pongamos unos 400€ mensuales para vivir en un piso compartido de una ciudad pequeñita. Puedo pasar sin ocio durante los primeros meses hasta que empiece a fluir el dinero, lo que tengo que hacer es centrarme en mi empresa.

Bien, hemos dicho que el único gasto que tendrá mi empresa será un servidor online. Puedo empezar con uno pequeñito, ya lo ampliaré cuando mi cartera de clientes aumente. Así que busco una oferta de 200€ anuales. Genial.

Mi empresa será virtual, pero debería guardar algo de dinero para invertir en visitar posibles clientes en persona o asistir a eventos donde me pueda dar publicidad. Pongamos otros 200€. No es mucho, pero la mayor parte de mi publicidad será online y como la haré yo misma, no necesito invertir dinero, sólo tiempo.

Veamos cuantos gastos tengo para el primer año de mi empresa: 400 x 12 + 200 + 200 = 5800€ No está mal, puedo asumirlo.

Así que me dirijo a mi burócrata más cercano a hacer oficial mi empresa. Allí me indican que me faltan algunos trámites.

Para empezar, si quiero ser empresaria tengo que ser autónoma. 264,44€ más al mes. No importa, me aprieto el cinturón y lo añado a la cuenta. También me obligan a poner una cantidad de dinero a la hora de montar mi empresa, que puedo utilizar justo después. Como tengo el dinero en mano, no me importa: el día después de montar la empresa puedo empezar a gastarlo.

Aquí el burócrata para y me ve cara de novata, así que me advierte: deberías contratar una gestoría que te lleve el papeleo. Pero yo soy terca y estoy decidida a llevar yo misma toda la administración, así tenga que pasarme las noches en vela estudiando leyes. El burócrata insiste, ya que desde enero de 2015, el IVA aplicable a las ventas va en función del país del comprador, no del vendedor y eso me obliga a conocer las leyes de cada país donde quiera vender. Aún así, me mantengo en mis trece. (Nota: esta decisión es por simplificar cálculos, pero no es en absoluto recomendable.)

El burócrata me advierte de un último punto: voy a tener que adelantar el IVA en la mayoría de mis ventas. En España tenemos la costumbre de pagar a 30, 60, 90 o incluso 180 días vista, lo que significa que pueden pasar meses antes de que reciba el dinero de mis ventas. Pero eso a Hacienda no le importa, ya que trimestralmente me va a pedir que le pague el IVA de las facturas expedidas.

Cojo aire y vuelvo a hacer el cálculo. ¿Cuánto IVA voy a tener que adelantar? ¿Cuánto necesito vender para que mi empresa sea rentable?

Empecemos por mi salario. Ya que ser emprendedor significa trabajar mucho y duro, estoy montando una empresa para poder tener un sueldo digno. Si quiero tener un sueldo de unos 1.000€, eso son 12.000€ brutos en total. Si le sumamos los gastos que paga la empresa además del bruto, eso serían unos 18.000€. De cuota de autónomo necesito 265 x 12 = 3.180€.

A lo que gane la empresa tengo que descontar los impuestos, que redondeando podemos considerar que sean un 20% del total ganado (Nota: van a ser más, estoy simplificando). Redondeando por arriba para dejar margen para imprevistos ya nos estamos colocando en los 30.000€ de facturación mínimo para sobrevivir.

En resumen, hemos dicho que para que mi empresa sea rentable, debería recaudar al año como mínimo unos 30.000€. O sea, unos 7.500€ al trimestre. Con un 21% de IVA, eso son 1.575€ más que debo adelantar cada trimestre. Y debería tener preparados al menos dos trimestres, ya que puedo tardar meses en cobrar el pago.

Recapitulemos:

  • 5.800€ de gastos básicos (salario, servidor y publicidad)
  • 3.180€ de cuota de autónomo
  • 1575 x  2 = 3.150 € de IVA adelantado por dos trimestres

En total, más de 12.000€ sólo para mantener mi empresa a flote el primer año sobreviviendo con 400€ mensuales. Si todo sale bien. Y sin pedir créditos. Y sin casi gastos de inversión (sólo los 200€ del servidor y otros 200€ para publicitarme, que es poco realista).

Seamos serios, ¿quién tiene tanto dinero ahorrado hoy en día y se puede permitir gastarlo para montar una empresa? Sobre todo, teniendo en cuenta que de media, las tres primeras empresas fracasan. Eso significa que habrá quien triunfe a la primera y a la segunda, incluso a la tercera. Pero también habrá gente que va por el quinto o el sexto intento y sólo entonces lo consigue.

¿Quién, a día de hoy, se puede permitir gastar cerca de 48.000€ de media (cuatro intentos) en poder montar una empresa?

Lo más triste es que los resultados no son ni siquiera extrapolables a otros países europeos. Porque ellos ya saben que los primeros años son los más duros y por eso reducen la cuota de autónomo o incluso la eliminan hasta que la empresa es viable. Por eso ellos simplifican o eliminan el pago del IVA a las pequeñas empresas.

Por eso sé que a este gobierno no le interesa la recuperación económica. Porque pone trabas hasta para el más emprendedor.

Rompiendo la seguridad del cerebro (2)

futuramaHace unos meses, estuvimos hablando en este mismo blog sobre la posibilidad de hackear el cerebro y poder fabricar una especie de “telepatía” a través de imágenes de la actividad cerebral.El gran @aberron acaba de publicar un artículo actualizado con los avances de esta técnica.

A este paso, lo de llevar gorritos de aluminio va a dejar de ser tontería…

Cinco cómodos pasos para arreglar España

Estoy harta de que cada vez que se critica la política en España siempre salta el listillo de turno a decir “pues si es tan fácil, hazlo tú”. Bueno, yo no tengo el poder de hacerlo, pero sí puedo explicar cómo puede hacerse de forma mucho menos violenta de como se está haciendo ahora. Y de forma mucho más racional. Y consiguiendo una recuperación más rápida.

1.- Conseguir más dinero 

El primer paso es sencillo: subir la recaudación. Pero no subiendo los impuestos, eso lo único que hace es ahogar aún más a la población, haciendo que baje la recaudación.

Actualmente el producto interior bruto de España es de 1.072.212 millones de euros. Fuente: INE. Por otro lado, el fraude fiscal está cerca del 24,6% de esta cifra. Este porcentaje es bastante más alto que en el resto de países europeos (Alemania 16%, Francia 15%, Irlanda 16%,…). El motivo es bastante obvio: desde el gobierno se protege a las grandes fortunas.[1] [2] [3] [4]

Si consiguiéramos reducir los niveles de fraude a niveles europeos (si ellos lo han conseguido, nosotros también podemos), podríamos recuperar un 10% del PIB para las arcas del estado. Incluso suponiendo que no podemos recuperarlo todo, o que el coste de investigar estas corrupciones sea alto, si tan sólo consiguiéramos recuperar un 5% del PIB, eso significaría meter en los presupuestos del estado 53.000 millones de euros extra.

¿Era realmente necesario exprimir tanto subiendo impuestos como el IVA o bajando ayudas y becas pudiendo conseguir tanto dinero de forma sencilla?

Por supuesto, si esta medida se acompaña de otras medidas racionales como terminar con el concordato de la Iglesia o reducir competencias duplicadas, podría bajarse el déficit y permitir incluso bajar algunos impuestos que ahora impiden el crecimiento, como las cuotas de autónomos. Ojo, cuando hablo de reducir competencias duplicadas no estoy hablando de aumentar o disminuir las competencias de las comunidades autónomas, tanto en un sentido como en el otro la medida sería perfectamente aplicable, aunque en mi opinión, una medida mixta (dar algunas competencias y recuperar otras) sería la opción más adecuada.

2.- Atraer más residentes

La tendencia actual mundial es a deslocalizar el puesto de trabajo. En un mundo globalizado, donde tus clientes están situados en cualquier punto del planeta, no tiene sentido forzar a tus empleados a que estén todos en el msmo sitio. La búsqueda de talento, la reducción de costes y las políticas internas de conciliación familiar están haciendo que cada vez más empresas apuesten por este modelo, en el que el trabajador no tiene por qué vivir en la misma ciudad, o siquiera el mismo país, que la empresa contratante.

En resúmen: en menos de una década habrá millones de teletrabajadores dispuestos a vivir en cualquier parte del mundo. ¿Por qué no aquí? Somos un país bonito, con montaña, playa, meseta, bosque,… Tenemos buen clima.

Nuestra industria está muy enfocada al sector servicios, sólo tendríamos que adaptar la temporalidad de este sector a un servicio más constante a lo largo de todo el año. Tenemos millones de casas vacías a las que sólo les haría falta una buena conexión a internet y unos servicos básicos de buen nivel: educación, sanidad, transporte público,… Cosa que, en cierto modo, ya tenemos (aunque se esté desmantelando privatizando en muchas partes).

No necesitamos que las empresas tengan su sede aquí (aunque estaría bien), sólo necesitamos atraer a sus trabajadores para que gasten sus sueldos en nuestro país. Eso además nos ayudaría a mejorar las exportaciones (al tener más contacto con gente de otros países) y a mejorar nuestro nivel cultural general.

A día de hoy ningún país está apostando por este modelo de atraer residentes, probablemente porque ninguno se ha dado cuenta todavía. Bien, podemos ser nosotors.

3.- Apoyar a América del Sur

Seamos realistas: España y Portugal son puerto casi imprescindible para comerciar con América.Y además compartimos una misma lengua y cultura con la mitad sur del continente Americano. Esto se ha intentado aprovechar muchas veces en cumbres iberoamericanas que no suelen llegar a ninguna acción real.

Ya es hora de tomar el control.

Convertirnos en el centro de paso de mercancias exportadas e importadas desde Europa a América es sencillo. Tenemos las infraestructuras (aeropuertos, puertos, trenes y autopistas). Sólo necesitamos hacerlo atractivo a las empresas. Simplifiquémosles el papeleo, invirtamos en hacerles ver que somos el punto de partida ideal para importar y exportar. Porque lo somos.

Además de convertirnos en puente entre empresas europeas y americanas, nuestra posición geográfica es ideal para exportar nosotros mismos, con nuestras empresas nacionales, más allá del charco. as grandes empresas sólo se verán atraídas por bajadas de impuestos o exenciones fiscales. Independientemente de que se pueda estudiar esto, podemos ayudar a nuestras PYMES a exportar a América del Sur. No hay barrera con el idioma, la única barrera real es poder transportar la mercancia y el asesoramiento legal para conocer las leyes locales del país destino.

Si el asesoramiento legal se hace de forma conjunta, los costes se abaratan. Si el transporte también se hace de forma conjunta, se puede simplificar y abaratar también los precios finales del producto a exportar. Fletar un avión entre varias empresas es siempre más barato que enviar los paquetes de forma independiente. Y más ecológico, ya de paso.

El Estado no tendría ni que pagar el transporte o el asesoramiento en sí, bastaría con crear oficinas (virtuales o físicas) donde las PYMES puedan ponerse en contacto con otras PYMES para aunar esfuerzos. El desarrollo de guías o manuales para exportar genéricamente a cada país también sería bastante útil, ya que permitiría a los empresarios poder empezar a hacer cálculos de lo que les costaría exportar sin necesidad de costosos estudios de mercado (que tendrán que hacer posteriormente, con más datos en la mano).

4.- Invertir en I+D

¿Qué se puede decir que no se haya dicho ya? [1] [2] [3] Necesitamos trabajos cualificados, que mejoren nuestra vida. Mejores medicinas, mejor tecnología y mejores servicios.Necesitamos cuidar nuestros recursos naturales, necesitamos mejorar la eficiencia de las energías alternativas. Necesitamos exportar y para eso necesitamos algo que los demás no puedan ofrecer.

Incluso para mantener una buena oferta en turismo hay que invertir en innovación. Cualquier tipo de recorte sobre el presupuesto en I+D debería ser considerado traición a la patria.

5.- ¡Profit!

Realmente son cuatro pasos, este último paso se limitaría a mantener los cuatro pasos anteriores a lo largo del tiempo. Dejemos de pensar a cuatro y ocho años. Pensemos al menos con una década de vista. Pensemos en construir una economía fuerte que garantice nuestras pensiones. Pensemos en el futuro.

El sistema insostenible

Erich Fromm tenía razón. Somos seres egoístas, solitarios y tenemos una autoestima tan baja que la mayoría de nosotros cree que un mundo igualitario es una utopía. No es un anacronismo, no es una herencia maldita de ninguna dictadura. Es un hecho.

Es increíble el incremento de parejas donde uno de los dos tiene una posición claramente dominante mientras el otro simplemente se deja arrastrar por los deseos del dominante. La raíz del maltrato. La raíz de muchos más problemas. Y ya no se esconden, ya no queda la mujer (o el hombre) en casa con la pata quebrada. Ahora lucen orgullosos sus heridas de guerra y sometimiento, como si ser sometido fuese señal unívoca de amor.

No estamos preparados para una relación de iguales. No sabemos cómo tratar al otro. Es un extraño, un ser alienado con el que no sabemos comunicarnos. Vivimos en un egoísta solipsismo virtual que nos impide darnos cuenta de la realidad más básica: todos estamos igual de solos.

“¿Cual será el secreto para mantener una relación sana durante tanto tiempo?”

“La comunicación. Saber que el otro no hace las cosas para joderte. Confianza mutua.”

Utopía.”

“Otra vez”

Por eso no funciona este sistema capitalista en el que las empresas sólo valoran a sus empleados cuando estos lanzan el órdago de que otra empresa les ofrece algo mejor. Por eso los empleados están más preocupados de que su empresa quiera sustituirles por otro, en vez de centrarse en la solidaridad obrera. Por eso nada funciona como debería. Por eso la teoría es errónea.

¿En serio necesitamos que nos amenace alguien de fuera para poder entenderlo?

Dame lo que me  corresponde, sin esperar a que yo te lo pida, y yo me centraré en hacer mi parte lo mejor posible, sin distracciones. Sin buscarte el mal. ¿Nadie entiende este concepto tan simple? Tuvo que venir alguien de una realidad paralela a explicarnos teoría de juegos y el dilema del prisionero. Y no le creíamos. No estábamos preparados para creerle. Seguimos sin aplicar su conocimiento.

Así que seguimos adelante sin darnos cuenta de que cada vez que nos pisoteamos unos a otros, estamos dando ventaja a los que saben aprovecharse de la situación. Seguimos sin querer escuchar lo que el otro tiene que decirnos, que no es más que un reflejo de nuestros propios pensamientos.

https://www.youtube.com/watch?v=KRzMtlZjXpU

Ten fé

Y tú sabrás que mi nombre es Yahveh cuando mi venganza caiga sobre tí.

Pulp Fiction, cita falsa de la Biblia.

Desde pequeña, había películas que me hacían sentir mal. Eran películas en su mayoría taquilleras, de argumento clásico, sin nada que las hiciera destacar sobre las otras. Pero yo me sentía extraña mientras las veía. Por alguna razón, no podía terminar de sentirme cómoda con el personaje principal. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que el motivo por el que sentía que rechazaba estas películas estaba en su moraleja. Una moraleja tan sutil, tan bien disfrazada, que mientras mi subconsciente protestaba, mi consciente no sabía encontrar el problema.

La fé en vuestro aprendiz, equivocada puede estar, al igual que vuestra fé en el lado oscuro de la Fuerza.

Batalla final entre Darth Sidious y Yoda.

Es increíble el número de películas que te instan a tener fé. En algún dios, en el destino, en tus amigos, ¡incluso en tus enemigos! El caso es tener fé. Porque aquellos que tienen fé serán recompensados con aquello que anhelan. Porque tener fé es bueno.

 You’ll hunt me. You’ll condemn me, set the dogs on me. Because that’s what needs to happen. Because sometimes… the truth isn’t good enough. Sometimes people deserve more. Sometimes people deserve to have their faith rewarded.

The Dark Knight

¿En qué momento perdimos el rumbo? ¿En qué momento la fé ciega se convirtió en algo bueno? Puedo comprender que algunos personajes consideren que la fé es algo bueno, pues hay gente religiosa que así lo considera. Pero, ¿todos? ¿Por qué se ha convertido en un tabú algo tan obvio?

“¿Y tú, en qué crees?”, le pregunta Seeley Booth a Bones, uno de los personajes más 400px-Emily_Deschanelracionales que ha parido guionista alguno. Y, para mi sorpresa, la contestación no es una explicación racional de por qué no cree en nada. Ni tampoco es una mirada compasiva intentando buscar una forma de hacerle ver que no todo el mundo tiene que “creer” en algo. Que creer a ciegas no es bueno. En vez de eso, la racional paleontóloga forense se rebaja y pone el conocimiento científico al mismo nivel que la fé, como si fueran comparables.

¿Cómo es posible? ¿Es que nadie va a dar el golpe en la mesa y abrir la veda a la racionalidad? ¿Es que nadie tiene un poco de sentido común?

Su carencia de fé resulta molesta.

Darth Vader, maestro jedi y sith oscuro.

Años atrás, en el colegio, “salí del armario” y aclaré que no, que no era agnóstica ni vaga a la hora de ir a clase de religión. Es que yo era atea. Después de algunas primeras muestras de confusión, finalmente me vinieron a preguntar si era cierto que yo adoraba a Satanás y que tenía un libro negro de brujería que sustituía a su Biblia. “Se están burlando de mí”, fue lo primero que pensé. Pero no. Realmente creían que era imposible no creer en nada. Creían que yo, por fuerza, tenía que creer en algo. En su mundo de fé inculcada, alguien que no tenía fé en nada tenía que ser erróneo por fuerza. Que les escondía algo.

If you could reason with religious people, there would be no religious people.

Doctor House

No me extraña la cantidad de embaucadores y farsantes que triunfan en este mundo, donde confiar ciegamente sin pruebas en algo se considera algo bueno. Ten fé, nos repiten desde pequeños. Ten fé, en lo que sea, pero ten fé. Porque aquellos que no tienen fé son los malos, los que no conseguirán sus objetivos. Si el protagonista no tiene fé, fracasará al intentar parar los planes del malo. Y si el malo fracasa, es porque no tenía fé.

Si hablas con dios eres religioso. Si dios habla contigo, eres esquizofrénico.

Doctor House

Es sutil, pero a partir de ahora, fíjate en el mensaje oculto. Está ahí, escondido de muchas maneras. Como esperanza (irracional) de que las cosas mejorarán. Como confianza ciega en algún otro personaje relevante que previamente ha sembrado dudas en el protagonista (y por tanto le pide una fé irracional, pues el raciocinio le dicta que desconfíe de él). La idea de la fé lleva tanto tiempo entre nosotros que ya ni siquiera nos resulta extraña. Pero lo es.

Dí no a la fé.

Al parecer, no soy la única que se ha dado cuenta.

Utopía

No pocas veces, hablando de ideologías, está el realista de pies en el suelo que se ríe de quien cree y defiende las utopías. Porque, según ellos, perseguir una utopía es inútil. Porque es algo imposible de alcanzar.

Yo no puedo menos que estar en desacuerdo.

Para la supervivencia del día a día son necesarios hitos que vayan definiendo el camino. Hitos realistas y alcanzables. Hitos que no lleven a la desesperación. Pero estos hitos no están marcando las líneas generales. Estos hitos,  que pueden llevar años o décadas, no son más que soluciones temporales a un problema aún mayor. Y, al no haber un fin superior claro, un hito puede estar interfiriendo o incluso destrozando hitos anteriores.

Hay problemas que no podemos solucionar porque son inherentes a la naturaleza. La Tierra tiene un tamaño que nos da unos recursos finitos. Los humanos se dejarán llevar por sus sentimientos. No podemos controlar la naturaleza irracional del resto de seres vivos. Todos estos problemas son problemas cuya solución es inalcanzable.

Un realista diría que a lo único a lo que podemos aspirar frente a estos problemas es a soluciones parciales, porque no hay forma de solucionarlo. Pero cada una de esas soluciones, al pensarse ya limitadas, nacen muertas. Ninguna solución planteada como parcial podrá tener en cuenta el global y, por tanto, está condenada al fracaso.

Una utopía es como aquel punto en el que dos líneas paralelas se cruzan. Por mucho que corras siempre quedará algún detalle que pulir, nunca podrás alcanzarla. Pero te marca un camino. Te dice por dónde debes evolucionar para acercarte a esa solución imposible a un problema irresoluble.

Por ejemplo, el problema de la delincuencia. Puedes meter en la cárcel a los delincuentes. Puedes rehabilitarlos. Puedes educar desde la infancia en civismo. Puedes intentar que nadie pase penurias para que nadie se vea obligado a delinquir. Pero, probablemente, si enfocas cada una de esas soluciones de forma independiente, acabes pisando unas con otras. Puede que endurezcas las penas de cárcel y con ello quebrantes la rehabilitación. Puede que te centres en la educación y olvides que hay personas que se ven abocadas a la delincuencia por no tener otra forma de sobrevivir.

Si en vez de enfocar el problema como algo irresoluble, planteamos la utopía de que no exista la delincuencia, y afrontamos el problema de forma global y posible, hallaremos la combinación de todas esas soluciones parciales que nos acercarán más a la solución final. Dejaremos de centrarnos en el presente (encarcelar de forma perpetua e irremisible a todo aquel que delinca como castigo) para centrarnos en la solución futura (que no haya delincuentes que meter en la cárcel). Nunca alcanzaremos esta utopía porque siempre estará el imbécil que se corrompe o el psicópata al que no le importan los demás. Pero estaremos mucho más cerca de lo que estamos ahora. estaremos mucho mejor.

Defender una utopía no es más que defender una serie de hitos, uno detrás de otro, iterando hasta acercarse tanto a la solución final que se puedan controlar fácilmente las desviaciones.

Por eso, las leyes básicas y universales, como los Derechos Humanos o  la Constitución, deben ser escritas de forma general y simple. Esto es lo que queremos alcanzar. Sin detalle, abierto a interpretación. Porque no sabemos cómo vamos a evolucionar. Pero sabemos a dónde queremos evolucionar.

Rosa Parks, Neldon Mandela, Martin Luther King. Todos ellos consiguieron lo que consiguieron porque siguieron una utopía, un ideal en aquellos momentos inalcanzable. Todos ellos tuvieron que enfrentarse a esos realistas de pies en el suelo que no creían en su sueño. Gracias a sus utopías, el mundo ha mejorado.

Por eso, no puedo menos que compadecerme de aquellos realistas de pies en el suelo que se ríen de las utopías. Porque ellos siempre estarán limitados por lo que su mente les dice que es imposible de alcanzar.

Descartes, El Discurso del Método, Sexta Parte

“Y hace tres años, cuando había llegado al final del tratado que contiene todas estas cosas y comenzaba a revisarlo a fin de ponerlo entre las manos de un impresor, supe que personas a las que respeto […] habían desaprobado una opinión de física, publicada poco antes por otro, de la que no quiero decir que yo participara, pero en la cual antes de ser censurada no había observado yo nada que pudiera imaginar perjudicial para la religión ni para el Estado, ni, por consiguiente, que me hubiera impedido escribirla si la razón me hubiera convencido de ella; y esto me hizo temer que, de igual modo, podía encontrarse entre las mías algunas en la que me hubiera equivocado pese al gran cuidado que siempre he tenido.”

Sobre Galileo y la religión censora.